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Dr. Muvi

“SÚPER ENGÓRDAME”, del gusto culposo al placer mortal

Por: Isaac Piña
Querido colega, antes de comenzar con la recomendación audiovisual que le tengo
preparada para esta entrega, debo hacerle una advertencia:
cualquier parecido con la realidad es completa certeza.

Han trascurrido varias semanas de confinamiento sanitario, durante las cuales ha quedado más claro que nunca lo que sucede cuando la mala alimentación se acompaña de una actividad física precaria. Tampoco es que necesitemos llegar al extremo de alimentarnos a base de comida rápida (mañana, tarde y noche, día tras día, durante un mes entero) para saber que de esto está empedrado el camino a la muerte prematura. No, no es preciso dañar a tal grado nuestro organismo porque, ¿qué cree?, alguien ya lo hizo por nosotros y lo documentó.

Se trata de Morgan Spurlock, tal vez lo recuerde por su impactante e incisivo documental titulado Super Size Me, estrenado en 2004. Pues bien, este humorista y cineasta norteamericano obtuvo mucha fama por su poco ortodoxa manera de alertar al pueblo estadounidense acerca de la adicción por la comida rápida y su relación con la obesidad. Spurlock decidió comer de forma exclusiva en McDonald’s durante un mes, sí, leyó bien, un mes en el que no hizo otra cosa que ingerir todos los combos de hamburguesas que su capacidad estomacal le permitió, con el firme propósito de documentar los efectos físicos y mentales de estos productos alimenticios, en especial, de la grotesca opción de “agrandar tu combo” (Super Size, en inglés).

A la postre, la película encendió el debate alrededor de la ética de grandes corporativos como McDonald’s, Taco Bell, Wendy’s o Kentucky Fried Chicken. En este crudo documental, Spurlock pone sobre la mesa las probables causas del problema: la engañosa publicidad alimentaria, la pobre orientación en las escuelas sobre la salud física y el círculo vicioso que nace de la propia inseguridad y apatía del individuo (después de años de consumo).

Pues bien, no conforme con su singular hazaña, 12 años después, Spurlock “ataca” de nuevo con Super Size Me 2: Holy Chicken!, secuela directa cuyo enfoque recae en el funcionamiento de las empresas que expenden comida y de la industria alimentaria; un punto de vista opuesto al del documental previo donde se exploraron los efectos sobre el consumidor. Picado por la curiosidad de saber si el mundo de la comida rápida cambió en algo, el mordaz realizador neoyorquino se embarca en la travesía de inaugurar su propio restaurante, consciente de que su principal compromiso radica en vender alimentos saludables.

Spurlock descubre que su propositiva idea le cerrará muchas puertas, porque su principio de transparencia es sinónimo de amenaza para el funcionamiento interno de la industria alimentaria y, sobre todo, para los bolsillos de los dueños. El cineasta (y ahora bien intencionado emprendedor) construye un camino alterno a partir de la crianza de sus propios pollos mientras, de forma paralela, varios expertos en publicidad y mercadotecnia lo ayudan a conceptualizar la marca de su empresa/restaurante.

Al explorar tanto el área de la agricultura como de la comunicación, Spurlock revela el secreto detrás de la supuesta transformación de las cadenas de fast food: la renovación, como tal, no existe. Aunque las distintas compañías aceptan la falta de ética y la mala calidad de sus productos, prácticamente todas ellas optaron por reforzar su branding (o imagen de marca) antes que afrontar el reto de mejorar su oferta alimentaria. Es entonces cuando las estrategias de mercadotecnia empujan a Spurlock a utilizar “halos saludables”, argucia discursiva que tranquiliza la mente de los clientes con frases que destacan la cara sana del producto (que sea “fresco” u “orgánico”) para satisfacer al cliente, al menos, en el aspecto psicológico.

Super Size Me 2: Holy Chicken! presenta a un Spurlock igualmente crítico, pero más mesurado, que abandona las prácticas de riesgo de su juventud para desvelar, con hechos duros, las triquiñuelas de un acotado grupo de poder, amparado en un sistema capitalista, que devora el trabajo de numerosos agricultores al tiempo que engaña, con artimañas publicitarias, la percepción de los consumidores.

No conforme con su primera hazaña, Morgan Spurlock
“ataca” de nuevo con Super Size Me 2: Holy
Chicken!
, un nuevo documental
cuyo enfoque recae en el funcionamiento
de las empresas que expenden comida y de
la industria alimentaria

Con su restaurante Holy Chicken!, Spurlock satiriza la falsa reconversión de la industria y, en contraparte, ensalza la compleja labor de una larga tradición de familias granjeras, quienes en su mayoría intentan que la crianza de sus pollos se aproxime lo más posible a un proceso natural y realmente orgánico.

Más allá del desenlace de este nuevo documental, disponible en Prime Video, el mayor acierto de Spurlock reside en plantear las preguntas cardinales y señalar cuáles son los verdaderos retos en materia de salud y alimentación que, quizás, generaciones futuras puedan resolver de mejor manera.

Morgan Spurlock

Dr Muvi

humorista y cineasta norteamericano


Morgan Spurlock es un escritor, director y productor multigalardonado, además de fundador y presidente del estudio de producción Warrior Poets.

Su primer film, Super Size Me, se estrenó en el Festival de Cine de Sundance en 2004, donde ganó el honor de Mejor Director. La película ganaría también el premio al Mejor Guion Documental en el Writers Guild of America y una nominación por Mejor Película Documental en los premios de la Academia.

Otros documentales

  • Where in the World is Osama Bin Laden? (2008) — Escritor y director
  • The Greatest Movie Ever Sold (2011) — Escritor, director y productor
  • Mansome (2012) — Escritor, director y productor
  • Rats (2016) — Director

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