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GAMBITO de Dama

Por: Guillermo Torres
Para aquellos que son jugadores asiduos del ajedrez, el título de esta miniserie debe resultarles natural y adecuado; sin embargo, para quienes somos totalmente ajenos a este “deporte-ciencia”, nos resultará —por lo menos— curioso y quizá hasta un tanto gracioso. Descubramos por qué no tienes que ser un experto para disfrutar de esta brillante historia.

Si buscamos en el diccionario de la lengua española la palabra “gambito”, simplemente no existe; esto es porque se trata de un vocablo en inglés, gambit, que significa “acción inteligente”. Se trata de una estrategia táctica inicial en el contexto de un juego, u otra situación, que tiene la intención de lograr una ventaja y generalmente implica asumir un riesgo. Entonces, el título de la miniserie cobra un sentido congruente con el elemento central de la historia: el juego del ajedrez.

Gambito de Dama es una serie dividida en siete capítulos, basados en la novela homónima (The Queen’s Gambit, 1983) del escritor estadounidense: Walter Stone Tevis (1928-1984) quien, además de novelista, también fue redactor de cuentos, gran aficionado al billar y, por supuesto, al ajedrez. La fuente de inspiración del libro de Tevis, radica en las hazañas de grandes genios del ajedrez, como Bobby Fischer (a quien el novelista llegó a conocer personalmente y de quien dijo nunca haber visto a un deportista con ese “instinto asesino”), Boris Spasky y Vera Menchik. Además, a lo largo de la historia se mantiene una fuente de inspiración básicamente autobiográfica: la vida ficticia del personaje protagonista de su libro y, por ende, de la serie, Beth Harmon (Anya Taylor-Joy), que constituye un reflejo casi exacto del autor, solo que Beth es ajedrecista y Walter, escritor. Ambos, se ven inmersos a los ocho años en el ambiente de un orfanatorio; Beth, a causa de la muerte de su madre en un accidente y el abandono circunstancial de su padre; mientras que en la vida real Walter es abandonado por sus padres en un hospital-orfanatorio de San Francisco, mientras ellos se mudaban a Lexington, Kentucky.

La historia tiene lugar a principios de los años 50, cuando en los orfanatorios de Estados Unidos se tenía la costumbre de mantener “tranquilos” a los niños suministrándoles cápsulas de fenobarbital y vitaminas mañana, tarde y noche (“…me encantaban”, llegó a asegurar Walter Tevis en alguna entrevista), con los evidentes problemas de adicción que usted y yo conocemos. Paralelamente, el personaje de Beth es iniciado en el conocimiento del ajedrez por el señor Shaibel (Bill Camp), conserje del Hogar de Niñas Methuen, situación que también le ocurrió al novelista; pero, en el caso de Beth, el ajedrez se convirtió en una obsesión que la proyectó a la fama, mientras que en Walter solo llegó a ser una gran afición que, en alguna ocasión, lo llevó a ganar 250 dólares en un torneo y a ser considerado jugador “clase C”, adquiriendo —por cierto— un gran conocimiento en cuanto a las estrategias del juego.

Pero, dejando de lado los paralelismos y adentrándonos de lleno en la serie, encontramos a Beth, hija de una doctora en matemáticas, con una problemática relación con su padre ausente y sus demonios internos. La historia inicia cuando la pequeña es entregada a una casa hogar para niñas, donde descubre que posee una increíble habilidad para el ajedrez que, al parecer, es potencializado por los efectos de la droga que le administran diariamente en el orfanato. A partir de entonces, el juego del ajedrez (que más adelante se convertirá en su pasión) funciona como un excelente medio para aislarse de una realidad que solo le ha traído sufrimiento, desconcierto y dolor. ¿Cómo consigue Beth salir del orfanato e integrarse a su nuevo hogar en Kentucky? Pero, más importante: ¿qué le permite allanarse el camino hacia la gloria y el éxito, mientras libra una feroz batalla contra las adicciones y todas sus consecuencias?

Cabe resaltar que la miniserie contó con la asesoría de Garri Kasparov, excampeón mundial de ajedrez, y del célebre entrenador ajedrecista Bruce Pandolfini, como consultores, valiéndole grandes elogios por parte de la comunidad mundial de ajedrez, por la interpretación del juego y de los jugadores.

GAMBITO DE DAMA es una miniserie que contó con la
ASESORÍA DE RECONOCIDOS AJEDRECISTAS
de fama mundial, valiéndole
GRANDES ELOGIOS
por parte de la comunidad del ajedrez

Anya Taylor-Joy, protagonista de Gambito de Dama, da vida a Beth Harmon. Los demás personajes son interpretados por actores de gran experiencia en cine y teatro: Thomas Brodie-Sangster (Benny Watts), Moses Ingram (Jolene), Harry Melling (Harry Beltik), Marcin Dorocinski (Vasily Borgov), Christiane Seidel (Helen Deardoff) y Jacob Fortune-Lloyd (Townes).

Gambito de Dama, desde el punto de vista técnico y cinematográfico, es una obra de arte. El guion, a cargo de Scott Frank y Allan Scott, estuvo basado en el libro del escritor de culto Walter Tevis. La dirección de Scott Frank permitió que los actores desarrollaran sus personajes con una gran naturalidad, sin dejar de mencionar una puesta en cámara precisa e impecable. La fotografía, por Steven Meizler, nos permite en todo momento fijar la atención en lo más relevante de cada secuencia, mientras que la edición es de Michelle Tesoro y la partitura de la serie fue compuesta por Carlos Rafael Rivera. En Gambito de Dama también destaca la ambientación de los sets a la época de los 50 años y 60, apoyada por imponentes escenografías, además del excelente maquillaje y vestuario que nos transportan literalmente al pasado.

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MEDICUS 2021;02(10)