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Bienestar

Julio 2020

El apego y EL RECHAZO: dos caras de la misma moneda

En términos generales, el apego consiste en desear algo que nos resulta placentero y no querer separarse de ello. En contraparte, el rechazo es el deseo de querer alejarse de aquello que nos produce repulsón, malestar o incomodidad.

Hasta aquí, parecería que no hay nada de malo, por ejemplo, en desear un hogar seguro y repudiar la violencia. El problema radica en estar convencidos de que nuestra felicidad depende de tener lo que deseamos y vernos apartados de aquello que rechazamos. En ese sentido, tanto el apego como el rechazo surgen de una falsa percepción de la realidad.


EL DESEO CONDUCE A DESEAR MÁS de lo mismo —no importa si logramos obtener todo lo que deseamos— y esto NO PRODUCE PAZ NI SATISFACCIÓN, sino frustración


¿Por qué el apego y el rechazo nunca conducen a la satisfacción?

Muchas personas piensan que estar arraigado a su lugar de origen, no querer separase de su pareja o conservar lo que les pertenece hace que su vida tenga sentido. Pero no hay que confundir el apego con el amor. El apego siempre tiene que ver con “mis” necesidades y “mi” felicidad, mientras que el amor puro se preocupa por las necesidades y la felicidad de los demás. Así, cuando una relación —sea de pareja, amistad o laboral— se basa en el apego, inevitablemente surgen problemas, porque esperamos que esta nos proporcione buenas sensaciones y comodidad en todo momento, y sufrimos cuando la situación cambia.


¿Cómo se integra la satisfación en el cerebro?

La amígdala es una de las principales estructuras donde se integran las emociones y se controlan las respuestas de satisfacción o miedo a nivel fisiológico y conductual. 1 La amígdala forma parte de una estructura compleja que también se vincula con el lóbulo frontal y muchas otras áreas del sistema nervioso central. La evidencia actual sugiere que varias regiones del sistema límbico se activan en estados afectivos positivos anticipatorios, como el placer sensorial. 2 Algunos estudios revelan que las personas con alta satisfacción en su vida muestran una activación y conectividad neuronal más fuertes, particularmente entre la amígdala y otras regiones de procesamiento de las emociones. 3

Todos estamos expuestos a vivir experiencias agradables y desagradables por el simple hecho de que la vida está en constante cambio: nada es para siempre, ni el sufrimiento ni el gozo. Por ello, esperar que lo exterior siempre nos aporte felicidad es una espectativa que no tiene que ver con la realidad. La felicidad duradera sólo puede encontrarse dentro de nosotros y nunca la lograremos mientras nos aferremos inútilmente a lo que nos gusta y vivamos rechazando lo que no.


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Figura 1. La amígdala (en amarillo) es una estructura subcortical con forma de almendra que está
situada en la parte interna del lóbulo temporal medial, en el sistema límbico del cerebro. 1

Superar el apego y el rechazo no significa volvernos fríos e indiferentes, sino aprender a tener un control relajado sobre nuestra mente, comprender las causas reales de la felicidad y de la satisfacción, lo que nos permitirá disfrutar más de la vida y sufrir menos.

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Referencias

  1. Castillero-Mimenza O. Amígdala cerebral: estructura y funciones. Psicología y Mente. [Internet]. 2020. [Consultado el 22 de junio de 2020]. Disponible en: https://psicologiaymente.com/neurociencias/amigdala-cerebral
  2. Burgdorf J, Panksepp J. The neurobiology of positive emotions. Neurosci Biobehav Rev 2006;30(2):173-87.
  3. Waldinger RJ, Kensinger EA, Schulz MS. Neural activity, neural connectivity, and the processing of emotionally valenced information in older adults: links with life satisfaction. Cogn Affect Behav Neurosci 2011;11(3):426-36.

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Texto revisado por: Tenzin Yampel, monje budista y guía de meditación: @tenzinyamin